FIESTA DE LA COSECHA DEL TRIGO DE PEÑABLANCA SE CELEBRÓ A TABLERO VUELTO EN QUILLÓN

Una masiva concurrencia tuvo la tradicional celebración, que recibió a sus visitantes con una fiesta de folclor y rancheras, además de la mejor gastronomía del campo, artesanías y un sinnúmero de otros productos típicos de la zona.

Cerca de 6 mil personas llegaron hasta el sector de Peñablanca para participar de la Fiesta de la Cosecha del Trigo, la segunda celebración con trilla a yegua suelta que se realiza en Quillón.

Música, baile, comida típica y mucha mies, fueron los protagonistas de la festividad campesina, que año a año busca rescatar las tradiciones ancestrales del campo chileno.

“Después de tres años de pandemia hemos vuelto a las actividades y retomado la reactivación económica. Esta es la segunda y última trilla de este 2023, y parte con la siembra del trigo, la cosecha y la posterior trilla a yegua suelta. Nosotros nos seguimos enfocando en rescatar nuestras tradiciones y fomentando el turismo en Quillón, que siempre ha tenido una buena parrilla programática durante la época de verano, tanto en la zona urbana como en la rural, con estas fiestas costumbristas”, indicó el alcalde Miguel Peña.

El vamos de la actividad lo dio, precisamente, la máxima autoridad comunal, que estuvo acompañada, en el corte de cinta, por el senador Gustavo Sanhueza y parte del Concejo Municipal.

Tras unos pies de cueca, las autoridades y el público recibieron a la yunta de bueyes que trasladó el último emparve de gavillas hacia la era, dejando listo el escenario para la actividad central.

“Esta es la primera vez que participamos en una trilla, acompañados de nuestros tíos, hermanos, entre otros. Es algo muy novedoso y me encanta. A mí me encanta el campo y los caballos. Ahora la maquinaria ha pasado a tomar protagonismo en este tipo de actividades, pero el campo vive y sus tradiciones también”, comentó Mauricio Fierro, visitante oriundo de Castro.

Paralelamente, el público aprovechó de disfrutar de la música folclórica y ranchera que amenizó la jornada, mientras visitaban los 20 stands que se dispusieron para la venta de artesanías, productos típicos de la zona y algunas alternativas culinarias a la gastronomía central, como choripanes, papas fritas, empanadas y completos, entre otros.

El menú principal del evento, en tanto, consistió en el típico hervido de porotos y el asado a la olla con papas cocidas o arroz. Cerca de 1.000 platos se pusieron a disposición de los comensales, transformándose en un verdadero éxito de ventas.

“Para hacer este trabajo hemos estado preparándonos toda la semana. De hecho, el penúltimo día quebramos ocho sacos de porotos para poder hacer el hervido. Sólo de hervido hicimos 600 platos y el resto fue asado a la olla con papas cocidas o arroz, todos con su ensaladita, ajicito y pancito amasado. Desde las siete de la mañana empezamos a trabajar para la trilla y la noche anterior habíamos terminado como a las 2 de la mañana. Es harto trabajo (sic)”, explicó Sonia Araya, encargada de cocina en la trilla.

Tras el tiempo de alimentación, los asistentes desafiaron el intenso calor que golpeaba con fuerza en Peñablanca, para vivir la experiencia de la trilla. Tras la bendición del trigo, jinetes y horqueteros, ingresaron a la era las yeguas que de inmediato comenzaron a recorrer el circuito, arreadas por 12 duplas de huasos.

“Todos los años participamos de la trilla, porque mis papás son de acá, así que para mí esto es disfrutar cómo cuando éramos chicos. Es muy bonita esta tradición y espero que más gente siga viniendo a conocer de la trilla”, invitó Loreto Fierro, visitante de Concepción.

La primera vuelta la realizó el propio alcalde Miguel Peña, quien a grito de “ah yegua, ah yegua”, condujo a los animales a separar el trigo de la paja.

Caída la tarde, la trilla dio paso a la fiesta ranchera, que se extendió hasta altas horas de la madrugada, coronando un retorno de celebración que resultó ser todo un éxito.

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